jueves, 15 de julio de 2010

5.

"Shut up, shut up, shut up, don't wanna hear it." Simple Plan. "Shut up".

5.

-¡¡Poker, poker, poker!!-exclamó Dougie saltando en su cama.-Venga Danny, enseñame ese cuerpo.
Yo me empecé a reír sin poder evitarlo. Danny me miró mal, estaba sin camiseta, de pie, mientras Dougie se reía como un loco, y le señalaba sin poder evitarlo.
-¿En serio es necesario, Doug?-inquirió Danny apoyando sus manos en su cintura.-Quiero decir, no seas cruel...
-Sí, sí, fuera los calzoncillos-exclamó riéndose.-Que tengo que sacarte una foto para enseñarsela a los chicos... O mejor, espera. ¡¡FLETCHER, JUDD!!
Me tapé los oídos ante su grito, pero cinco minutos después Harry y Tom estaban en la habitación partiendose de risa mientras Danny se negaba a desnudarse del todo.
-Venga Danny, qué sabemos que te gusta enseñarnos tu cuerpo-comentó Harry entre carcajadas.
-Vale, espera-cerró la ventana y bajó la persiana y yo me quedé sin ver nada.
Bufé divertida y me metí dentro de la casa, me tumbé en la cama y me quedé mirando el techo mientras sonaba "Hero" de la película de "StarStruck", era preciosa. Y entre que estaba algo cansada, y entre la música, acabé quedándome dormida.
Me desperté cuando "That Girl" de McFly sonó a todo volumén. Suspiré enfadada, ¿quién me había despertado? Contesté y la voz de mi madre me llegó desde el otro lado del teléfono.
-¡Cariño!-exclamó y empezó a soltar un montón de frases juntas.
No me estaba enterando de nada, pero la verdad es que pocas ganas tenía de enterarme de algo. Soltaba palabras inconclusas de vez en cuando y después colgué.
Diez minutos después Aaron llamó a la puerta y la abrió, asomándose.
-Ah, ¿estabas durmiendo?-preguntó algo avergonzado.
-No, no, tranquilo-sonreí.-¿Querías algo?
-Sí, verás, que la cena está lista, y venía a avisarte para que bajases. Papá y mamá aún no han vuelto, así que... He hecho gofres, ¿te gustan?-inquirió algo intrigado.
-¿Gofres para cenar?-sonreí alegre.-Creo que es la mejor cena que haya probado. Ve bajando, ahora voy.
Él asintió y se marchó, mientras tanto, yo aproveché a peinarme un poco y a arreglarme la ropa, me asomé al espejo del baño y me sonreí a mi misma antes de bajar casi corriendo a cenar. El olor a gofres llenaba el ambiente.
-Eric, Derek-saludé.-¿Os quedais a cenar?
-¡Claro! Es sábado, hay partido del Arsenal y además, dormimos aquí, es lo que tiene tener tanto poder de convicción-sonrió Eric mirándome.-Tú te apuntas, ¿no?
-¡Claro!-le imité divertida.-Pero antes, vamos a comer esos gofres.
Sí, definitivamente, Aaron no era tan malo como había pensado la primera vez que lo vi, y sus amigos eran divertidos y hasta cierto punto, agradables. Cogí un gofre y le puse chocolate líquido por encima, tenía muy buena pinta, y sabía mejor de lo que imaginaba.
Cenamos tranquilamente, y luego fuimos casi corriendo al salón a ver el partido del Arsenal, no llevaban ni media hora de partido cuando le hicieron falta a Fábregas.
-¡¡Árbitro, que es falta!!-exclamé.
-Es tarjeta amarilla-me corrigió Eric.
-¡¡Es falta, a Cesc!!-exclamé de nuevo.
-Mira, mira, está bien, ¿ves? No le duele nada-Aaron rió ante mi reacción.
-Más les vale, ahora que marque un gol-suspiré divertida.
-A lo mejor hasta tienes suerte-Derek sonrió.
Segunda parte. Gol del equipo contrario. Gritos, lamentos, quejas.
Cesc recuperó el balón, subió hasta portería. Gol. Gritos, gritos, alabanzas, más gritos y un "Os lo dije, es el mejor" fue lo único que se podía escuchar en esa casa.
Sobre las doce o así, decidimos ir a dormir. Derek, Eric y Aaron se fueron a su cuarto, yo al mío. Me apresuré a ponerme el pijama, unos pantalones largos grises, y una camiseta de manga larga blanca con una guitarra dibujada y por detrás ponía "I'm gonna rock without you". Me gustaba esa camiseta.
Abrí la ventana y me senté en el alféizar, el aire frío de gustaba, me refrescaba y me ayudaba a distraerme.
-Nat, Nat, Nat-exclamó una voz desde la casa de al lado.
-Doug, Doug, Doug-sonreí y le saludé con la mano.
-¿Habeis visto el partido del Arsenal? Te he oído gritar por una falta a Fábregas, creo-rió.
-Sí, Eric, Derek, Aaron y yo lo hemos estado viendo-sonreí.-Un gran partido.
-Lo sé, lo sé. Danny ha dicho que a lo mejor mañana te apetecía venir a ver Londres con nosotros, así no te perderías y te lo pasarías bien, diríamos que eres la prima de Harry y no sé, ya nos inventaríamos algo-sonrió mirándome.-¿Y bien?
-¿A Jones se le ha ocurrido eso?-reí.-Bueno, para una vez que piensa...
-¡¡Oye!!-exclamó una voz procedente de la misma casa pero un piso inferior.-Qué yo pienso mucho!.
-Y escuchas otro tanto-le miré divertida.-¿Mañana me paso por vuestra casa a las cuatro y media?
-¡¡Encantados!!-exclamaron los dos a la vez.
-Buenas noches, Nat-se despidió Douglas entrando en su cuarto.
-Buenas noches pija!-se despidió Danny entrando de nuevo en la casa.
-Buenas noches, idiotas...-suspiré divertida y entré en mi cuarto.
Cerré la ventana, bajé la persiana, y me fui a dormir, estaba demasiado cansada, por lo cual, no tardé mucho en quedarme totalmente dormida.

miércoles, 14 de julio de 2010

4.

"I wanna feel Weightless, and that should be enough." - All Time Low "Weightless".

4.

Me levanté yo para ir a abrir la puerta, no queríamos que el repartidor viese a los chicos y tuviesemos que volvernos locos y se inventasen tonterías o no sé que más. Tom me dio el dinero para que se lo entregase al chico. Cogí las pizzas como pude y le pagué. Sí, pizzas. No sé si porque ellos comían mucho o porque eramos cinco personas. De todos modos, dejé las pizzas en la mesa y me senté en el suelo, a falta de sitio, pues Harry, Dougie y Danny se sentaron en el sofá, y Tom en el sillón.
-Puedo dejarte sitio aquí, eh-Dougie señaló a su lado.-O te cojo.
-No hace falta, estoy bien aquí-afirmé sonriendo.
Él se encogió de hombros y abrieron la caja de la primera pizza que pillaron, para mi suerte, la más normalita. Cogí un trozo de pizza antes de que ellos se avalanzasen hambrientos a por ella. Comimos entre risas y entre anécdotas, sí, realmente fue un buen día, algo bueneo tenía que tener Londres.
-Bueno, cuéntanos algo de ti-propuso Dougie sentandose conmigo en el suelo.
-Mmm Tengo diecisiete años, toco la guitarra, me gusta el fútbol, el baloncesto, la natación y la música-murmuré sin saber muy bien qué decir.-¿Qué quereis saber?
-¿Has visto mucho de Londres?-preguntó Harry mirándome.
-El metro, y el aeropuerto-sonreí.
-Mmm Me parece que tendremos que hacerte un tour por Londres-comentó Tom pensativo.
-Sí, podríamos enseñarle dónde comen las niñas pijas como ella-bromeó Danny.
-¿En serio es necesario que Mr. Jones venga con nosotros?-inquirí mirando a Dougie.
-No, podemos dejarle atado a la verja-se encogió de hombros antes de reirse levemente.
-Bueno, que yo quiero ir eh-se quejó Danny.-Hablando de hacer algo... ¿Alguien le apetece echarme una partida al Streapoker?
-Yo, yo-casi gritó el señorito Poynter.-Así te vuelvo a ganar.
-No, antes sólo estaba calentando-comentó Jones divertido.-¿Entonces a las cinco en tu cuarto?
-Claro, no hay ningun problema-sonrió Dougie.
-Yo tengo que irme chicos, tengo que estar en casa antes de que los Carter se preocupen.
Me levanté, di dos besos a Tom, dos besos a Harry, dos besos a Dougie y dos besos a Danny.
-Hablamos luego, ¿vale Nat?-preguntó Doug acompañandome hasta la puerta.-Por la ventana y eso.
Yo sólo asentí con la cabeza antes de irme de esa casa. El trayecto hasta la casa de la familia Carter, fue divertido, no tardé ni tres minutos y cuando entre, pude oir la música de Aaron resonando por la casa, eso significaba que John y Margaret no habían vuelto. Sonreí y subí las escaleras de dos en dos.
Llamé a su puerta y esperé a que abriese, cuando abrió, Aaron estaba con dos amigos más. Yo saludé educadamente y me fui a marchar, pero me invitó a pasar, con una sonrisa poco usual en él. Me senté en la cama con sus dos amigos, Eric y Derek. Eran majos, y no sé, me cayeron bien. Empezamos a hablar de cosas sin sentido.
-Oye, Aaron, ¿tú me dijiste lo de las vistas por eso...?-inquirí esperando que lo advinase.
-Claro, por eso no te invité a comer con nosotros, Nat, esperaba que los vieses-sonrió de una forma divertida y se encogió de hombros.
-¿Qué vamos a hacer hoy?-inquirió Eric mirando a sus amigos.
-Yo tenía pensado ver el partido del Arsenal, lo echan por la tele y no sé, mi padre me había propuesto verlo con él. Pero si os quereis venir...-comentó Derek mirándolos de nuevo.
-Nat, ¿a ti te gusta el fútbol?-preguntó Aaron.
-Pues sí, por ejemplo, del Arsenal, me gusta Cesc Fábregas-expliqué.-Me parece muy buen centrocampista.
-Jope, Aaron, menuda chica de intercambio que te has buscado-rió Derek.
Estuvimos hablando como una hora y algo, pero a las cinco menos cuarto, me escusé diciendo que me apetecía dormir un poco. Fui a mi habitación y me tumbé en la cama, pero no podía dormir, esa noche me acostaría pronto, muy pronto... Puse el reproductor de mi ordennador y lo enchufé a los altavoces, mientras yo me sentaba en el tejado mirando el cielo.
-Un día te caerás como si fueses Marvin, y eso será realmente divertido-comentó una voz procedente de la casa de al lado.
-Vaya Jones, ¿Dougie no se ha presentado? A lo mejor se ha rajado-dije mirandole.
-Sí, yo si tuviese que jugar contra mí también me rajaría-rió con algo de chulería.
-Modesto, baja, que sube Danny Jones-supliqué mirando el cielo.
-Bueno, ¿empezamos o qué?-inquirió Dougie que acababa de aparecer.
-Allá vamos.
Yo rodé los ojos, iba a pasarme la tarde viendo a esos dos jugar a las cartas, qué divertido...

3.

"Well I met this girl, just the other day." - McFly "I met this girl".

3.

No sé porque, pero "Party Girl" me hacia querer saltar, bailar. Sonreí feliz, esa canción era genial, y seguramente, era patético verme bailar como una idiota. Pero sabía que Aaron se había ido con sus amigos, porque había dejado una nota en la puerta. Suspiré, realmente adoraba quedarme en casa, pero esto era peor aun. Me asomé por la ventana y miré hacia abajo, el techo se inclinaba hacia el jardín, pero no parecía demasiado peligroso. Sonreí y salí corriendo hacia la habitación de Aaron, entré y vi que la guitarra estaba encima de la cama, la cogí, era una muy bonita, pero bueno, no tenía tiempo de entreterme admirándola. Volví a mi cuarto, y salí por la ventana, con cuidado de no matarme.
La cornisa del tejado, quedaba justamente a un par de metros de la valla que separaba los chalets, pero no le puse demasiada importancia. No sé por qué, pero empecé tocando "It's all about you", tarareando más para mí que para alguien.
Me gustaba esa canción, bueno, me gustaba lo que representaba, su significado. Me gustaba la pareja Tom/Giovanna. Fui cambiando de canciones, hasta llegar a "Room on the Thrid Floor".
Personalmente, esa canción siempre me había ayudado en los malos momentos, cuando mis sueños se rompían, esa canción solía levantarme el ánimo.
-'Cause the times like these remind me that I've got to keep my feet on the ground-terminé de cantar.
Sonreí y miré el reloj, las dos de la tarde. La familia Carter solía trabajar hasta tarde y comer en el trabajo algunos días, esos días, Aaron se iba con sus amigos a comer, supuse que no le agradaba tanto como para que me llevase con sus amigos. Suspiré algo decepcionada, a lo mejor no había sido buena idea venir a Londres. Entré en la habitación de nuevo y fui a la habitación de Aaron, dejé su guitarra y luego volví a mi cuarto, volví a salir por la ventana. Se estaba agusto allí fuera. Sonreí y miré el cielo, mientras el reproductor seguía reproduciendo McFly, Simple Plan y algún que otro grupo más.
-Esa canción es mía-exclamó una voz procedente de la casa de al lado.
Alcé la mirada y ví a Dougie Poynter acompañado de Danny Jones, ambos tenían en sus manos unas cartas, así que, supuse que estarían jugando a algo.
-Escalera de color, fuera camiseta-exclamó Douglas riéndose.-Eso te pasa por desconcentrarte.
-Es que esa chica tiene puesto "Walk in the sun"-le replicó Danny a Dougie.-¿Ves? Poker. Fuera camiseta, chico listo.
-Pss, vaya timo-se quejó el chico mientras miraba por la ventana.-Eh, hola.
Yo no sabía donde meterme, no sabía si reírme, llorar o meterme en la casa de nuevo, así que, controlando mis nervios, saludé levemente con la mano.
-Hey, Dougie-dije acompañando al saludo.
-No me dijiste como te llamabas-replicó Dougie.
-Natalie, pero llámame Nat-me presenté.
-Escalera-exclamó Danny.-Ah yo soy Danny, pero supongo que ya lo sabrás.
-Si no lo supiese tampoco me moriría, Daniel-comenté restándole importancia al asunto.
-Uh, una chica dura, Danny-Dougie se rió mientras lanzaba las zapatillas por el dormitorio.-Y bueno, Nat, ¿te apetece venir a comer pizza con nosotros?
-¿Crees que le gustará la pizza?-inquirió Danny con cierto tono irónico.-Tiene pinta de ser un poco pija eh.
-Y tú tienes pinta de ser un poco imbécil, lo mío se puede solucionar, pero lo tuyo me da a mí que es de nacimiento-repliqué y dirigí mi mirada hacia Dougie.-Pues sí, yo encantada Dougie.
-Pues genial, date prisa, que desnudo a Danny y te abro la puerta-rió divertido.
Yo asentí mientras entraba por la ventana. Escribí rápidamente en un post-it que iba a dar una vuelta por ahí. Después salí casi corriendo hacia la casa de los chicos. Cuando llamé a la puerta, la persona que me abrió no fue Dougie, ni si quiera Danny, fue el chico rubio más adorable, más dulce y no sé qué más, porque él siempre había sido mi ídolo.
-Oh dios mio, ¡¡Tom Fletcher!!-murmuré tapandome la boca.
-¿Eres una fan o...?-me miró sin entender.
-¡¡Tom, ¿es Nat?!!-gritó una voz desde el segundo piso.-Si es ella, ¡¡déjala entrar, es amiga mía!!
-Ah, vale-rió.-Entonces eres Nat, ¿no?
Yo asentí sin poder decir nada más y él sonrió alegre.
-Genial, pasa al salón, Danny y Dougie estarán haciendo un Streapoker, y Harry estará viendo l MTV-sonrió de nuevo y me invitó a pasar.
-Oye, Tom-murmuré algo cohibida.-¿Puedo... darte un abrazo?
Él me miró sin entender.
-Es que verás, tú siempre has sido mi miembro favorito de McFly-expliqué.-Siempre me he inspirado en ti, y no sé... Verte en persona siempre me había echo ilusión.
Tom sonrió de nuevo y me abrazó con tranquilidad.
-Adoro encontrar a fans así-rió.-Bueno, pasa, Harry estará allí, ¿no te apetece conocerle?
-Si digo que sí, pareceré una fan loca-reí.-Pero si digo que no, estaría mintiendo, así que...
Tom sólo negó divertido con la cabeza y me empujó suavemente hasta el salón, Harry estaba viendo la MTV como bien había dicho Tom, Harry nos miró y luego saludó con la mano, mientras Tom le reprochaba no presentarse y no sé que otras cosas.
-Ay bueno Tom...-suspiró Harry mirandome.-Soy Harry Judd, el batería.
-Yo soy Nat... La vecina durante un mes creo-reí.
-¿Un mes?-preguntó una voz desde la puerta del salón. Dougie venía con la camiseta al hombro y Danny detrás de él intentando abrocharse la camisa.
-Sí, vengo de intercambio. Soy de España-expliqué y sonreí.
-Oh genial, una fan española-sonrió Tom mientras me invitaba a sentarme.-¿Has pedido ya la pizza, Harry?
-Pensé que la pedía Dougie.
-Y yo pensé que la pedía Danny-se excusó Dougie.
-Yo me imaginé que la pedía Tom...-rodó los ojos Danny.
-Ams... ¿Sois así de descoordinados fuera del escenario?-inquirí mirandoles.
-No, no siempre, lo que pasa es que...
-Bueno, da igual, ya la pido yo-exclamó Tom descolgando el teléfono.
Pidió la pizza, y nos quedamos esperando a que llegase, mientras mirabamos la MTV, y salían videos que yo conocía.
-¿Te gusta mucho la música?-preguntó Dougie.
-Sí, es uno de los pocos vicios que tengo-acepté mirándoles.
-¿Cuántos años llevas escuchándonos?-preguntó Harry esta vez.
-Desde que sacasteis el primer cd-expliqué.
-¿Tienes una canción favorita?-preguntó Tom.
-No sé, me gustan todas-reí.-Porque cada una me ha marcado de diferente manera. Por ejemplo, "Walk in the Sun" me parece sencilla, sincera, y a mí me llegó hondo.
-Mmm Vale, me toca a mí-Danny sonrió divertido.-¿Quién te parece más guapo de los cuatro?
-Dificil. Porque mira, Tom y Dougie tienen unos tatuajes que me encantan. La sonrisa de Harry de niño bueno me encanta y de Danny me gustan sus ojos. Porque si hablamos de voces, no podría elegir-expliqué.
-Vaya, te gustan todos-rió Tom-. Eso está bien, una fan que no puede elegir... Ni "Team Judd" ni "Team Jones"...
-Os dije que era rarita-se burló Dougie.-En vez de dejar que el perro de los vecinos que se lanzase contra Marvin, me lo devolvió.
-¡Oye!-me quejé mirándole.-A ti te gustan los lagartos, a mí me gusta que todos los animales esten vivos y sean buenos y felices.
-Oh, ¿te gustan los animales también?-preguntó Danny mirándome.
-Tengo dos perros, un gato, y tres pájaros en mi casa de España-reí.-Pero mis tíos o dos de ellos tienen gatitos, así que, me he criado entre gatos. Por eso no podía dejar que Bobby se lanzase contra Marvin, además, que Tom tiene fotos muy bonitas con el animalito.
-Gracias, gracias, sé que soy muy fotogénico-rió el chico.
Llamaron al timbre, la pizza ya estaba aquí...

2.

"Watching the sky and all its gloom and say they're casting all the bad dreams away." - McFly "Hotel on a Hill".

2.

El camino hacia la casa no fue muy divertido que digamos, John había sintonizado LastFm, y pasaban un programa especial de música de los años noventa, así que, no le presté demasiada atención y me centré en mirar por la ventana, parecía que iba a llover, porque las nubes empezaban a amontonarse en el cielo. Debería estar algo acostumbrada, pero por una vez, realmente, pensé que el sol se podía quedar en el cielo y hacer uno de los días más importantes para mí, un día soleado y bonito.
Pero nadie puede tener todo, ¿verdad?
Después de diez minutos en el coche, las gotas de lluvia empezaron a golpear. Aaron se había sentado conmigo, y estaba cotilleando en su Iphone, no sé que hizo que le golpeó levente el hombro, yo me giré a mirarle y él me señaló la pantalla de su Iphone y me hizo ponerme los cascos. Empezó a sonar una canción que yo conocía perfectamente.
-Point Of View-le miré y sonreí sin poder evitarlo.-¿Te gusta McFly?
Él asintió y sonrió a su vez, el chico era guapo, cierto, pero tenía varias pegas. Ese aire de chulería que se podía distinguir a tres metros de distancia, y como miraba de arriba abajo a la gente sin ningún disimulo, la verdad es que es me parecía una falta de respeto increíble.
-Vaya, parece que teneis el mismo gusto de música-comento Margaret con su voz chillona.-¿A qué no es tan malo tener una chica de intercambio, Aaron?
-No, mamá. La verdad es que le gusta la misma música que a mí al parecer, así que no le molestará que tenga la música alta-explicó Aaron sin levantar la mirada del Iphone.
-Bueno, a ella puede que no, pero te aseguro que a mí si me molestará-replicó la mujer mirándonos por el espejo retrovisor.-Así que, asegúrate de ponerla a un volumen tranquilito.
Aaron se encogió de hombros y continuó a lo suyo, es decir, a jugar con los jueguecitos de Iphone. Yo simplemente, me dediqué a mirar como los rascacielos desaparecían, e iban dando paso a unos edificios más pequeños, hasta convertirse en unos preciosos chalets no demasiado grandes, ni demasiado pequeños, simplemente, acojedores a simple vista.
Londres era muy diferente a Salamanca, aunque en Salamanca lloviese y se nublase casi la mayoría de los días, no había tanto lujo, ni tantos conciertos -pude contar veinte carteles que anunciaban conciertos, y eso sólo en los treinta minutos que estuve mirando por la ventana-.
Cuando el coche se detuvo, me quedé mirando la casa. Era un chalet de tres pisos, color rojo desgastado. Estaba situado en una urbanización llena de gente, y de poco lujo, no pretendían llamar la atención y lo que es más, había niños correteando de un lado a otro, por lo que supuse, que allí no me aburriría demasiado.
Aaron me ayudó con las maletas, esta vez, sin que nadie le dijese que debía hacerlo. Simplemente, me regaló una sonrisa, y cogió la maleta que más pesaba, después se encaminó hacia en interior de la casa. Yo le seguí, con la mochila colgada de un sólo hombro y la otra maleta de ruedas detrás de mí.
La casa por dentro era maravillosa, tenía un estilo antiguo y señorial, es decir, muy al estilo ejecutivo rico, es que, no sé como explicarlo. Había un par de acuarios enormes, y un gatito vino corriendo a recibirnos, perseguido por un pequeño cachorro de Golden Retriever.
-Ignorálos de momento, ven, te enseñaré tu cuarto-me indicó Aaron señalandome unas escaleras.
Le seguí escaleras arriba, recorrimos un pequeño pasillo y llegamos a una habitación que estaba al fondo del pasillo, me dejó entrar primero y después dejó mi maleta con delicadeza encima de la cama.
-¿Este es mi cuarto?-pregunté mirando todo curiosa.
-Sí, te va a gustar, tienes buenas vistas-me señaló la ventana.
Cuando me asomé yo sólo vi otra ventana, pero cuando me giré para decirle que no había tenido gracia, Aaron ya no estaba. Suspiré frustrada y comencé a deshacer las maletas y a colocar la ropa en los armarios. La verdad es que no era tan diferente a España, bueno, quizá la gente, las calles, y que conduciesen por la izquiera sí era diferente, pero por el cuarto, la casa, las urbanizaciones (quitando el lujo) y los parques, no.
Veinte o treinta minutos después, había terminado de colocar todo. Guardé las maletas debajo de la cama y me froté las manos, feliz por el resultado que había obtenido. Abrí el armario y cogí una camiseta larga, y unos pitillos, sólo eran las once de la mañana, así que, me quedaba todo el día por delante. Cogí una toalla.
-Aaron, ¿el baño?-pregunté asomandome al pasillo.
Aaron se asomó por la puerta de su cuarto, y me señaló la puerta que estaba delante de su cuarto. Yo se lo agradecí con una sonrisa. Cuando tuve lo necesario, me apresuré a darme una buena ducha, cuando salí, mientras me secaba el pelo y demás, puse a calentar las planchas del pelo, porque si no lo hacía, se rizaba todo y no habría manera de cepillarlo.
Me pasé las planchas y sonreí con el resultado. Me cepillé los dientes, y me maquillé un poco, pero sólo un poco. Me pinté la raya, me di rimmel y me difuminé un poco una sombra de ojos gris brillante. Una gotita de gloss y estaba perfecta. Me terminé de arreglar el cabello y me coloqué una diadema rosa clarito, lo que nunca solía hacer.
Recogí el cuarto de baño, y puse la ropa sucia en el cesto. Sonreí de nuevo y fui de nuevo a mi habitación, a buscar el móvil, el Ipod y la cartera. Me apetecía dar una vuelta... Me pusé una cazadora negra y unas botas planas. Sonreí de nuevo feliz por el resultado y fui a buscar a Aaron. Pude distinguir "Party Girl" de "McFly" sonando a todo volumen desde su cuarto.
Llamé a la puerta mientras lo tarareaba de manera inconsciente.
Aaron, al abrir, se me quedó mirando raro.
-¿Qué quieres?-inquirió.
-Me gustaría dar una vuelta-expliqué.-¿Me acompañarás?
-Obviamente, no-contestó de manera borde.-Puedes sacar a pasear a Bobby.
-¿Bobby?-le miré sin entender.
-El perro-rodó los ojos.-Coge la correa, está al lado de la puerta.
Rodé los ojos y bajé las escaleras de dos en dos. Cuando llegué a la puerta, cogí la correa y llamé a Bobby. El perrito vino casi corriendo a por mí. Le puse la correa y salimos de la casa. No habiamos llegado ni si quiera a la esquina de la casa, cuando Billie se alborotó y empezó a tirar de mí rumbo a la casa de los vecinos.
-¡¡Bobby!!-exclamé tirando de la correa.
Le hice daño, porque lanzó un aullido y se quedó quieto en el suelo, sentado.
-Dios, Bobby-exclamé apenada mientras llegaba corriendo a su lado.-Bobby, lo siento.
Empecé a tocar su cuello con suavidad, y al llegar a un punto en concreto ladró.
-Dios, dios, dios-murmuré mientras le acariciaba.-Lo siento, lo siento.
Le dí un pequeño masaje en la zona dolorida, y pareció calmarse. Diez minutos después, cuando tocaba su cuello, ya no se quejaba. Sonreí aliviada por ello y quise empezar a pasear a Bobby pero, el perro parecía no estar por la labor, porque se quedaba mirando la puerta de los vecinos y ladrando como un loco. Me asomé a ver por qué ladraba tanto, entonces vi a un gato tumbado en la puerta, por eso ladraba Bobby.
Suspiré y até al perro a la puerta de los vecinos, Bobby no se quejó.
Fui casi corriendo a la puerta y recogí al gato con suavidad. Le acaricié la cabecita un par de veces, y el animal ronroneó. Llamé al timbre, a la espera de que alguien me abriese.
-¿Sí?-preguntó una voz cuando se abrió la puerta.
-Vengo a daros a este gato-expliqué mirando al animal que seguía ronroneando.-Estaba en la puerta, y temí que el perro de la familia que me acoje lo matase.
-Ah, muchas gracias-comentó la voz mientras cogía al gato con suavidad.-¡¡Tom, el gato casi se suicida!!-gritó hacia el interior de la casa.
Cuando miré quien era, parpadeé un par de veces y sacudí la cabeza.
-Bueno, creo que estoy delirando-comenté sonriendo levemente.
-¿Por qué?-preguntó mirandome.
-Porque estoy viendo a Dougie Poynter delante de mí-expliqué.
-Ah, no, no estás delirando-rió feliz.-Soy Dougie Poynter.
-Mmmm y el gato era Marvin, ¿verdad?-comenté.
-Sí, exacto.
Bobby ladró, requiriendo mi atención.
-He de irme, Bobby me llama-comenté dispuesta a marcharme.
-¿Vives aquí al lado?-inquirió mirandome.
-Sí, mi habitación justo da a esta casa.
-Entonces te veré a menudo-sonrió.
Yo sólo asentí y fui casi corriendo a recoger a Bobby. Después de dar una vuelta larga, regresamos a casa de los Carter, allí, dejé a Bobby en el piso inferior, y subí a mi habitación, abrí la ventana, y encendí el pórtatil. Conecté los altavoces, y subí el volumén al máximo. Puse la canción de "Party Girl" de "McFly", y yo sola empecé a cantar.

martes, 13 de julio de 2010

1.

"The sun is in the sky and it's gonna be a glorious day." - McFly "Everybody Knows".

1.

Nunca me había imaginado estar allí, en el metro, rumbo a una pequeña casita a las afueras de Londres, de la maravillosa Londres. La familia Carter había decidido acojerme con total jovialidad, no sabía si tenían hijos o algo por el estilo, pero iba dispuesta a pasarmelo bien, mejor que bien, genialmente bien... Sonreí para mí y pasé las canciones de mi Ipod, y al ritmo de "Damned if I do ya, Damned if I don't" de "All Time Low", pasé los tres minutos de viaje que me faltaban para llegar a la estación dónde la familia Carter me recogería. Yo aun me seguía preguntando ¿cómo me encontrarían? ¿Pondrían un cartón con mi nombre cómo en los aeropuertos? Pff, todo esto era demasiado dificil de entender. Londres era diferente, Londres me apetecía más.
Me dispuse a bajar del metro con las maletas, una en cada mano, y la mochila colgada de mi hombro. La canción se estaba acabando, pude escuchar los últimos solos de guitarra perderse, y dio paso a otra canción, esta vez, "McFly" y su ya conocido por mi Ipod "One for the radio".
Cuando bajé del metro, había una familia apoyada al lado del aparatito ese para que tickasemos y pudiesemos pasar. Un hombre mayor, de unos cuarenta y cinco o cincuenta años, con una gorra de los Lakers, una camisa a cuadros abierta que dejaba ver una básica blanca de tirantes. A su lado, una mujer de cabello negro, rizado, y ojos verdes bien abiertos y expresivos, tendría cuarenta y pocos años. Y al lado de ellos, y algo más alejado de la puertecita esa, un muchacho alto, rubio, de ojos verdes y piel blanquecina (algo típico debido al tiempo que solía hacer en Londres), era alto, y guapo, tenía cierto aire de chulería que le quitó toda la magia de golpe.
Caminé hasta ellos, y cuando me vieron llegar y pasar por el aparatito, el muchacho codeó a su padre señalandome, y el hombre, con un inglés expléndido (que no era de dudar), me preguntó si yo era Natalie-
-Sí, soy yo-atiné a decir en inglés.-Podéis llamarme Net, todo el mundo lo hace-les expliqué con una sonrisa.
-Bien, vale. ¿Te parece si nos vamos marchando?-preguntó la mujer con una voz algo chillona.
Yo sólo asentí algo nerviosa, no sabía que decir, era la primera vez que iba a Londres...
-Aaron, porfavor, coge sus maletas, sé un buen chico-le exigió su padre mirando al muchacho, el susodicho, me miró de arriba a abajo antes de dignarse a caminar hacia mí.-Así me gusta.
-No hace falta-comenté imitando a Aaron y mirándole de arriba abajo.-Puedo yo sola.
-¿Ves, John? La chica puede ella sola-murmuró la mujer mirando cariñosamente a su hijo.-Dejémosla que lo haga ella sola.
-Pero Margaret-se quejó el hombre mirandola.-Hay que ser hospitalarios, la muchacha lleva muchas horas encima, y mira-me señaló cuando una de mis maletas se cayó al suelo.-No puede ni con su alma.
-Sí, es cierto-la mujer asintió tranquilamente.-Aaron, agarra sus maletas, y no repliques, hijo mío.
Aaron asintió de nuevo con la cabeza y me ayudó con las maletas mientras que John y Margaret se adelantaban a nosotros. Entre el muchacho y yo, se originó un silencio incómodo que al parecer, ninguno de los dos queríamos interrumpir. En un movimiento brusco que hice, los cascos del Ipod se desconectaron, y el altavoz empezó a sonar. Ahora sonaba "My generation" de "Simple Plan", Aaron se giró a mirarme.
-¿Te gusta Simple Plan?-preguntó sorprendido.
-Sí, son uno de mis grupos favoritos-expliqué sonriendo.-¿A ti también te gustan?
-Sí, los oigo desde que empecé a pasarme al Pop-Rock y tal... Son muy buenos para tocar la guitarra y la batería-explicó alegre.-No pensaba que a los españoles os gustasen música tan buena como esta.
-¿Piensas eso?-le miré interrogante.-Quiero decir, mucha gente en España escucha música inglesa, y a mucha gente le gusta Simple Plan, Green Day, McFly, All Time Low... No sé, a mi es que siempre me ha gustado más la música inglesa... Pero en España también tenemos buenos músicos.
-No sé, nunca he escuchado música española-se encogió de hombros.
-A lo mejor puedo ponerte música, cuando estemos en tu casa, te pongo alguno de mis grupos favoritos españoles-sonreí mirándole.
Aaron asintió con la cabeza y salimos del metro, cuando estuvimos fuera, vi un precioso BMW gris, dentro ya estaban John y Margaret.

jueves, 3 de junio de 2010

Introducción

"Everything should be right at the start. If it's not right, it's not the start" - Danny Jones.

Introducción.

Solía decir de pequeñita, que quería ir a Londres, que Londres era mi ciudad favorita, que podía hacer todo lo que me propusiese si lograba llegar a Londres. Estoy a punto de cumplir los diecisiete años, y mi madre ha accedido a hacer un intercambio. Después de tres años, mi madre aceptó.

Es todo un logro para mí y para ella, y lo mejor es que iría yo solita, a casa de no sé quién. Pero iría a Inglaterra. Todas mis amigas solían ir a Inglaterra, Irlanda, hasta Canadá y California, pero yo nunca conseguía ir a ningún sitio. Supongo que ver como he dejado de ser una niña pequeña ha ayudado a mi madre a darse cuenta de que puedo valerme por mi misma y que Inglaterra era uno de mis muchos sueños.

Sí, tengo demasiados sueños, es cierto, pero algún día, seguramente, los haga realidad. Podéis pensar lo que queráis, eso nunca me ha importado demasiado.

Sé lo que quiero y sé lo que debo hacer, y sí, para mí, eso es más que suficiente para luchar por lo que me importa. Me llamo Natalie, sí, un nombre algo raro, pudiendo poner una "a", en vez de una "e", mi padre era canadiense, y en Canadá, por lo visto, allí era muy común. Natalie Turner Rodríguez.

Un buen nombre, ¿verdad? Muchos suelen llamarme Nat, creo que ese es el mejor mote que he tenido en mi vida. Tengo un hermano, Alexander, en un borde, un engreído, y encima, insoportable. Es mayor que yo, él tiene diecinueve años, y dentro de tres meses o así, cumpliría los veinte. A él tampoco le gustaba eso de que viajase a Inglaterra yo sola. Sí, él también había viajado a Inglaterra.

Cuando llegue a Londres, lo primero que haré será ir a un Starbucks. A ver quien me lo impide… já!